martes, 15 de noviembre de 2016

¿Existen los agujeros blancos?

Un agujero negro se forma después de que las reacciones de fusión nuclear del núcleo de una estrella muy masiva se detengan. Cuando esto ocurre, toda la masa de la estrella se precipita hacia el núcleo, contrayéndose tanto que la materia se compacta más allá cualquier límite conocido, dando lugar a una singularidad rodeada de una región del espacio que está tan curvada que ni siquiera la luz puede escapar de ella. 


¿Existen los agujeros blancos? 

Mayor curvatura = campo gravitatorio más intenso, como explicaba en esta entrada.


La intensa fuerza gravitatoria que caracteriza las inmediaciones de los agujeros negros sólo puede existir porque (como comentaba aquí) estos misteriosos objetos no tienen una superficie sólida, que es la región donde la intensidad del campo gravitatorio de un cuerpo es máxima, de modo que la intensidad de la gravedad aumenta sin parar mientras te acercas hacia su singularidad central, donde toda la masa se acumula en un punto en una forma desconocida. 


astrofisica 

Teniendo en cuenta esto último, encontrar información sobre lo que les ocurriría a los agujeros negros en el escenario que nos ocupa es complicado, porque tampoco se sabe en qué estado se encuentra la materia tras el horizonte de sucesos. De todas maneras, no es descabellado suponer que, si la gravedad desapareciera, los agujeros negros reventarían con una explosión muy energética, soltando al espacio toda la masa que se hubieran tragado hasta ese momento. 

Entonces, si me cayera en un agujero negro, ¿podría salir de él si alguien desconectara la gravedad? 

No, la verdad es que no. Las cosas que se hubiera tragado el agujero negro no saldrían disparadas al espacio en el mismo estado en el que entraron en él, como si no hubiera pasado nada. Cualquier objeto que hubiera entrado en un agujero negro habría sido desmenuzado hasta extremos subatómicos así que, en su lugar, de la explosión de un agujero negro saldría radiación electromagnética muy, muy energética y, posiblemente, partículas que se crearían durante el evento a partir de la energía liberada. 

Captado. Ya puedes hablar sobre los agujeros blancos. 

Pues, curiosamente, es posible que un agujero blanco tuviera un aspecto parecido al evento que acabo de describir. 

Ah, claro. Un agujero blanco sería lo contrario de un agujero negro, ¿verdad? Sería un objeto que emite materia para siempre, en vez de atraerla y tragársela. 

No exactamente, voz cursiva. Es verdad que un agujero blanco es un objeto hipotético que emitiría materia y energía, pero ni dejaría de atraer a otras masas ni existiría para siempre. De hecho, incluso sería posible que los agujeros blancos se convirtieran en agujeros negros poco después de su formación. 

Pero k dise. ¿Y cómo saben eso? 

Porque la existencia de los agujeros blancos es compatible con la teoría de la relatividad de Einstein, la descripción de la gravedad que ha demostrado ser más precisa hasta la fecha. Es por eso que, aunque no se han encontrado señales inequívocas de su existencia, los científicos pueden predecir cómo deberían comportarse estos objetos. 

En primer lugar, los agujeros blancos no tendrían una masa infinita, así que no serían fuentes eternas que expulsaran materia al espacio sin parar. Aun siendo finita, la masa de un agujero blanco podría ser tan “pequeña” como la del sol o tan grande como una fracción considerable del universo. Y, por supuesto, al tener masa, un agujero blanco debería producir a su alrededor un campo gravitatorio normal y corriente. 

Ah, ¿no estarían rodeados de un campo antigravitatorio ni nada por el estilo? 

Qué va: la masa que los compone deformaría el espacio-tiempo igual que la de los demás cuerpos celestes, creando un campo gravitatorio atractivo como cualquier otro. Pero ese campo gravitatorio no se manifestaría hasta que el agujero blanco empezara a existir, un fenómeno que se produciría de manera espontánea en cualquier momento y en cualquier punto del universo. 

Cuando lo hiciera, parte de la materia y la energía que saliera disparada de él se vería atraída de nuevo hacia el centro por el efecto de su propio campo gravitatorio, colapsándose y formando un agujero negro. O sea que, si esta interpretación fuera correcta, los agujeros blancos deberían ser “destellos” breves de materia y energía que se apagarían al comprimirse para formar agujeros negros. 

¿Pero de verdad los agujeros blancos podrían aparecer en cualquier lugar? ¿Incluso aquí, al lado de nuestra casa? 

No te asustes, voz cursiva. No sólo no hemos observado ninguna señal de que se haya producido algo parecido a un agujero blanco cerca de nuestra galaxia si no que, además, hay quién defiende que los agujeros blancos sólo pueden aparecer en regiones del espacio que están completamente vacías, por lo que nuestra galaxia o el espacio que hay entre las galaxias de nuestro Grupo Local, lleno de gas y polvo, no sería un sitio propicio para su aparición. Además, toda esta información también es especulativa, así que no tiene por qué preocuparte. 

Por otro lado, también se ha sugerido que, con el tiempo, todos los agujeros negros podrían convertirse en agujeros blancos, escupiendo al espacio toda la materia que hayan tragado a lo largo de su vida. 

¿Y por qué iba a estallar un agujero negro? ¿Qué tipo de fuerza podría sobreponerse a su intensa gravedad y provocar la explosión? 

Bueno, sabemos que existen fenómenos que impiden que la materia ordinaria (que, en condiciones normales, está compuesta en su mayor parte por espacio vacío) se comprima más allá de ciertos límites antes de convertirse en un agujero negro. 

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